Por: Daniel Osorio
El día viernes 26 de junio pasadas las 18:30 hrs en dependencias de la Histórica Casona de la Hacienda Los Lingues de San Fernando, propiedad de Germán Claro Lira, se desarrolló una obra de Teatro que tuvo como eje una tradición ya extinta en la zona central de Chile.
Nos referimos a los velorios de angelitos, tradición de inspiración religiosa muy arraigada en los campos de la zona central, que perduró hasta la década los años 70 cuando por razones sanitarias fue prohíba.
Es por eso que rescatando la memoria de la tradición popular La Compañía de Teatro Internado, dirigida por Isabel Morales Lagos, desarrolló una recreación histórica de aquellas vivencias de los años de 1900, de un Chile muy distinto al que conocemos hoy, de cuando no había electricidad, ni servicios básicos como el agua potable. Y éramos apenas 3.200.000 habitantes con una taza de mortalidad en niños menores del año, que iba sobre el 35 %

Es por eso que los velorios de angelito eran muy comunes e incluso eran eventos sociales donde se reunía parte de la sociedad chilena a compartir durante 3 días seguidos entre rezos, canto a lo divino y gloriao.
La velada partió cuando el público fue recibido al interior de la Capilla por el administrador de la hacienda Jonathan Pardo, quién relató parte de la historia de la Casona.
Después el público fue guiado por el relator Marcos Correa desde la capilla, que data del año 1649, hasta el sector de las caballerizas y mientras él describía hechos del pasado, entre los asistentes surgieron de improviso los personajes de la historia:
Don Rosalindo, quien viene con su hija a punto de parir. Al escuchar los gritos la partera, doña Justina, sale a recibirla junto a Rosita y otras comadronas.
Se llevan a la niña lejos de la vista del público donde tiene la guagua entre gritos y rezos del papá junto a una rezadora.
Luego sale Doña Justina a dar la noticia de que la niña está bien, pero la guagua no viene muy bien, entonces mandan a la Dominga, la criada de la casa, que vaya por el cura.
Al rato vuelve con el Cura al cual le solicitan que le dé el sacramento del bautismo al niño antes que sea tarde.
El padre saca los santos óleos, el agua bendita y la sal y procede dar el sacramento al recién nacido.
Reza el credo y el padre nuestro en latín y la fórmula de bautismo. Una vez terminado el bautizo El padre se va.

Pasan los minutos y al poco tiempo fallece el niño, entonces se cambia de escena y el público ingresa a un salón iluminado solo con velas donde ya está preparado el angelito en su altar.
Se ve a la mamá y a los padrinos sentados a los costados, cuando la criada avisa que vienen llegando los parientes, más tarde llegan los cantores a lo divino que se ubican a la izquierda del angelito y comienzan la rueda por fundamento de salutación, sigue una cueca bien triste y terminan la rueda por fundamento de despedida.
Tras ellos el abuelo, que también es el padrino, toma al angelito en sus brazos y sale del salón seguido de los dolientes rezando una letanía, ante la mirada atenta del público ya bastante conmovido a esta altura.
Para levantar el ánimo el público es invitado a volver a la capilla, donde el grupo Alerce ofrece un recital de música de Raúl de Ramón y los 4 de Chile, siendo generosamente aplaudidos.
La actividad contó con una gran asistencia de público llegando a las 200 personas, aún a pesar de la distancia de San Fernando y la gélida tarde invernal.
Entre los presentes estaban: Germán Claro Lira, dueño de la Hacienda de Los Lingues, las Concejalas María José Alemán y Marta Cádiz Coppia, Doris Ramírez Directora del área de Cultura de la Cámara de Comercio de San Fernando, el ex Concejal Carlos Urzúa, y algunos representantes del mundo de la cultura entre ellos YiYi Valenzuela, y Pedro Marchant.
Y como invitado especial estaba: Dennis Argomedo Hodgkinson descendiente del antiguo dueño de la Hacienda de los Lingues, el Padre de la Patria José Gregorio Argomedo y Montero del Águila.
Dennis relató como su tátara tátarabuelo fue parte de aquel primer 18 de septiembre de 1810, de como cruzaba la cordillera con dineros, armas y documentos para la causa y de cuando este visitó a Bernardo O’Higgins en la Hacienda de Montalván en Perú. Ahí O’Higgins le regaló en su piocha de mando en gratitud a los servicios prestados a la Patria.
Desde entonces esta fue una reliquia familiar por muchos años, hasta que la donaron al Estado de Chile para uso exclusivo de los presidentes de la República.
Como Compañía de Teatro Internado queremos agradecer y extender nuestro saludo fraterno a: Germán Claro Lira y Jonathan Pardo por facilitarnos el uso de este espacio cargado de tanta historia, a las Concejalas María José Alemán y Martha Cádiz Coppia por su apoyo en la gestión de esta obra, a la Agrupación de Cantores a lo Humano y lo Divino de Placilla por su valiosa participación, que dio el peso espiritual y de autenticidad necesario, al grupo Alerce que cerró la noche con un recital cargado de historia y música de raíz folklórica de calidad superior. Y a la Municipalidad de San Fernando por la colaboración de sus departamentos de Cultura y Turismo.